Willie Colon

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Willie Colon, Bronx-born of Puerto Rican grandparents, has fused his musical talent, his passion for humanity, and his community and political activism into an extraordinary, multifaceted career.

His achievements in all his activities are widely recognized. As musician, composer, arranger, singer, and trombonist, as well as producer and director, Colon still holds the all time record for sales, he has created 40 productions that have sold more than thirty million records worldwide.

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Prisionero de El Malo

26-Nov-2008

Prisionero de El Malo

Amigo del blog “Salseando” es menester poner en su justa perspectiva la extraordinaria contribución de Willie Colón a la música popular con el lanzamiento de la producción “El Malo Vol 2: Prisioneros del Mambo”.

Transcurrida una década de su más reciente trabajo, “Demasiado corazón”, Willie se despide (sí, esto sabe a despedida) con su mejor entrega como solista, sin restarle méritos a las propuestas de “Solo”, “Criollo” y “Honra y cultura”.

Muchos dirán que no es un cantante de recursos, pero yo afirmo que desde que en 1975 se lanzó al ruedo cantando el corte “Guaracha” en la secuencia de “The Good, The Bad & The Ugly” identifiqué en su estilo influencias de Héctor Lavoe en la manera de atacar el montuno y en la proyección del sentimiento callejero.

Y los que conocen la historia del binomio más dramático de la salsa recordarán que no pocas veces Willie y su bongosero José Mangual Jr. tuvieron que sacar la cara por Héctor interpretando sus éxitos cuando se ausentaba o llegaba tarde a los bailes que amenizaba la orquesta.

No debe cantar tan mal un artista que siempre que entona “Juancito”, “Oh qué será”, “Gitana”, “Noche criolla”, “El gran varón” y “No” el soberano las tararea con él en escenarios internacionales repletos a cabalidad, como el de El Zócalo, donde fue mucho más aplaudido y ovacionado que otros cantantes en cartelera.

Si bien el Willie Colón que grabó las letras de “Prisioneros del Mambo” es un cantante entradito en libras y que, según trascendió, ha superado varios quebrantos de salud, su “performance” vocal es más que aceptable.

Los méritos de “Prisioneros del Mambo” descansan en su oportuno contenido de letras y en los ingeniosos arreglos y poderosas orquestaciones de maestros como Marty Sheller e Isidro Infante, que en ocasiones nos trasladan a los días en que los trombones y las demoledoras moñas de José Rodríguez, Papo Vázquez y Lewis Khan acompañaban a Héctor Lavoe, Mon Rivera, Celia Cruz y Rubén Blades.

Y sin olvidar la cadencia de su ritmo “wac”, por el que no ha recibido el reconocimiento merecido, Willie demuestra con ingenio que se puede destilar salsa auténtica con la fusión de los patrones afrocaribeños y brasileños que ha caracterizado su trabajo al margen del son de Cuba porque la bomba y la plena ofrecen tantas (y cuidado si más) posibilidades creativas como la rumba y el son montuno.

El disco “Prisioneros del Mambo” inicia con una introducción del locutor Polito Vega (¿recuerdan el primer “Asalto navideño”?) ambientada en el inicio de la función de un espectáculo circense, en que expone en breves palabras la aportación de Willie antes de presentar a los músicos de su banda Extranjero Legal (Legal Alien) reforzada para la ocasión por el pianista Ricky González, los percusionistas Bobby Allende y Luisito Quintero, el cuatrista Edgardo Miranda y José Mangual y Milton Cardona en algunos coros, entre otros reconocidos músicos.

De inmediato arranca la contagiosa plena “El brujo”, en que acudiendo a un dialecto africano en el coro, que evoca el éxito “Cheché colé”, pasa a desarrollar con un gran sentido del humor y picardía la historia de una consulta, tipo Madame Kakalú, a un espiritista para que le prepare un conjuro a un “mala paga”.

Con la sensible sabia narrativa del licenciado y cantautor venezolano Amílcar Boscán, pluma de los éxitos “Caer en gracia” y “Talento de televisión”, Willie aborda una vez el tema del trasiego de drogas en la espeluznante crónica de “El narcomula”: un chico engreído que, al morir su padre, se dedica a los negocios ilícitos para mantener su estatus y tragando un sobre de heroína muere desangrado en un aeropuerto.

“No hubo tiempo pa’ arrepentimiento/muere por mula en el mismo aeropuerto”.

En sus primeros compases “Corazón partido”, tema de la telenovela homónima, es una balada que desemboca en un contagioso reguetón orquestado con el ritmo wac (lo pueden apreciar en cortes como “Barrunto”, “Ah ah, oh-no”, “María Lionza” y “Dime”) .

Mucho cuidado. El medley dedicado a Lavoe, de poco más de 13 minutos de duración, puede ocasionar arrestos cardiacos en los fans de la salsa monga. Yo lo hubiera titulado “Contrabando II”, para ser consecuentes con el concepto del álbum y con el medley que aparece en “Especial no. 5″. Esta vez Willie recuerda a Lavoe con “La banda”, “Periódico de ayer”, “El Todopoderoso” y “El cantante”.

“Amor de Internet”, otro texto de actualidad de Amílcar Boscán en cuyo arreglo Héctor Garrido combina salsa y reguetón, examina y recrea con humor la sociología de las comunicaciones en la red cibernética, contando la historia de dos solitarios que se conocen (ella en la China, él en América) y se aman en el universo digital, con el entrelíneas de la incapacidad para forjar relaciones válidas con las personas de su cotidianidad inmediata.

“Pesadilla en el Club Riviera”, un paso de comedia en el que la música es sólo un pretexto, recuerda las garatas de sus días con Héctor en barras de mala muerte en que los bailes desembocaban en jaranas que degeneraban a su vez en trifulcas callejeras.

“Mucha leña pa’l fuego” es una bomba puertorriqueña de una temática romántico y erótica, manejada con la sencillez del lenguaje popular.

La “Suite Magia Blanca”, arreglada por Willie, es la obra cumbre del proyecto. Varios movimientos rítmicos, con solos de piano y una avasalladora descarga de trombones, sirven de plataforma para la denuncia de los estragos que causa la cocaína en la juventud de todos los niveles socioeconómicos. Es una denuncia valiente, dramática, real y contundente que, en la secuencia del reguetón, estremece por su crudeza. Escuchar a Willie entonar rap y reguetón no es nuevo pues, como recordarán, en 1992-93 lo hizo en “Scandal” del cd “Honra y cultura” y si analizan bien dos décadas antes en “Calle Luna, Calle Sol”, cuya introducción (“mete la mano en el bolsillo, saca y abre tu cuchillo y ten cuidao/cómo se ha oído en otros barrios muchos guapos han matao“) es puro rap.

Willie continúa con “Cuando me muera”, una guaracha en la que denuncia la hipocresía de aquellos que en vida no aman y en la muerte mienten al expresar sus condolencias al difunto por otros intereses. Willie se la dedicó a los “tiburones” que literalmente devoraron a Héctor Lavoe y a la explotación comercial de su imagen y legado en filmes sensacionalistas como “El cantante” y en obras como “¿Quién mató a Héctor Lavoe?”. En uno de los soneos curiosamente pregona que a su velorio (el suyo) asistieron Ralph Mercado, Santa Rosa, Blades, Van Lester y Marc Anthony a ver si era cierto el cuento de su fallecimiento…

En otra elocuente contribución de Boscán a la producción, en “La mala situación” Willie acude a la jocosidad para denunciar a los que viven como reyes de la corrupción mientras la gente honesta la pasa dura… Narrativa salsera que retrata parte de las repercusión social de la actual recesión de la economía a nivel mundial.

“Bongó” es su reconocimiento a los baluartes afroboricuas de la cultura, la educación, las letras y el deporte puertorriqueño así como la contribución de comunidades mulatas como Medianía Alta, San Antón, Villa Palmeras y Dulces Labios a la riqueza del folclor nacional.

Estoy seguro que los melómanos que conocen la trayectoria de Willie Colón se deleitarán escuchando y reescuchando “El Malo Vol. II: Prisioneros del Mambo”, álbum que coprodujo el trombonista Ozzie Meléndez y que Willie dedica a su esposa Julia Craig.

Es de esos discos que, por el humor, la actualidad de su contenido y la musicalidad comercial de cortes como “El brujo”, “El narcomula” y “La mala situación” es digno de la difusión radial continental que en sus días recibieron “Sin poderte hablar”, “Oh que será”, “Amor verdadero” y “El gran varón”.

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